Juanita Carrasco
(Bogotá, Colombia, 1978)
Artista colombiana (Bogotá, 1978) graduada en Artes Visuales de la Universidad Javeriana, con énfasis en Artes Plásticas. Realizó una especialización en creación Multimedia en la Universidad de los Andes y luego una maestría en Fotografía, Arte y Técnica de la Universidad Politécnica de Valencia. Actualmente dirige un laboratorio digital de fine art, el Fan Lab, creado en 2009 para fomentar la producción artística fotográfica. Carrasco lleva años explorando ciudades, para entenderlas histórica, social y geográficamente a través de extensos recorridos y la observación detallada de las mismas. La fotografía ha sido la herramienta que le ha permitido hacer registro de todo aquello que la motiva. Su trabajo se ha estructurado sobre la base de referentes importantes, como en los textos del semiólogo colombiano Armando Silva, la forma de estudiar las ciudades del artista español Xavier Rivas; la forma en la que Gerhard Richter trabaja los archivos; y en como David Hockney descomponía los espacios.
Cartografía de un cauce olvidado, 2020 – 2025
Instalación fotográfica
Créditos: Meteorostudio, Jinox soluciones, Teclaser, Carlos Alba, Fan Lab, Ingeniería de iluminación.
Juanita Carrasco se adentra en el río San Francisco, eje fundacional de Bogotá que desciende desde los cerros tutelares de Monserrate y Guadalupe. Un cauce esencial en la historia de la ciudad que, sin embargo, permanece oculto en la memoria colectiva: a veces escondido entre la vegetación de la montaña, otras veces soterrado bajo el cemento de la antigua avenida Jiménez de Quesada.
Entre junio y octubre de 2022, Carrasco emprendió ocho recorridos siguiendo las huellas del río. Desde los páramos de Cruz Verde hasta el Eje Ambiental, pasando por la Quinta de Bolívar y el Parque Tercer Milenio, registró su tránsito con cámaras análogas y digitales de 35 mm, formato medio, dron y equipos de grabación sonora. De esta exploración surgió un archivo visual y sonoro que condensa kilómetros de película y múltiples capas de memoria.
A partir de ese archivo, la artista construyó una instalación compuesta por quinientas setenta y ocho fotografías. Presentadas a lo largo de un recorrido de trece metros, dividido en catorce módulos retroiluminados, estas imágenes revelan el resplandor de Vicachá, nombre ancestral del río. No se trata de una narración lineal, sino de un tejido visual que enlaza pasado y presente, lo material y lo inmaterial, la ciudad y su cauce vital.
El principal reto de Carrasco consistió en generar una transición formal entre las imágenes, logrando que cada fragmento se hilara con el siguiente hasta conformar un cuerpo continuo. El resultado es una pieza que propone un acto de revelación: visibilizar aquello que, aún oculto, permanece.