Foto
Imagen
Nombre
Julieth Morales
País
Colombia
Perfil

Julieth Morales

(Silvia, Colombia, 1992)
 

Nació en Silvia, Cauca, Colombia. Se define como una artista Misak de nacimiento y mestiza por contexto. Su obra desafía las representaciones del sujeto indígena que, desde finales del siglo XIX, han sido constitutivas de la imagen de nación colombiana. Morales no se conforma por lo propuesto por el indigenismo que busca “volver a las raíces” para encontrar un pasado común, ni a los retratos etnográficos que mostraban a los indígenas congelados en el tiempo. Se aleja de la exotización con la que se tratan algunos artistas contemporáneos indígenas donde la ingenuidad y la “cosmovisión diferente” se vuelven motivos suficientes para consagrar una obra. Al ser parte del pueblo Misak, que desde finales del siglo XX lidera luchas políticas por recuperar sus tierras y tradiciones, Morales hace parte de una generación de indígenas profesionales que transitan entre lo urbano y lo rural y que por decisión propia están recuperando las tradiciones para oponerse al sistema económico actual que se caracteriza por sus prácticas extractivistas e individualistas.

 

La fiesta de las mojigangas, 2021
Serigrafía intervenida

Créditos: Taller Eduardo Muñoz
Julieth Morales se define como una artista Misak de nacimiento y mestiza por contexto, dado que su trabajo se ha desarrollado en un proceso complejo de desplazamiento simbólico al transitar entre el interior y el exterior del resguardo indígena donde creció.

Estos procesos de intercambio han forjado un trabajo que desafía las representaciones históricas del sujeto indígena para alejarse de la exotización con la que se define a algunos artistas contemporáneos. Como parte del pueblo Misak, que se ha destacado históricamente por liderar luchas políticas para recuperar sus tierras y tradiciones, Morales pertenece a una generación de indígenas profesionales que transitan entre lo urbano y lo rural y que, por decisión propia, participan activamente en la recuperación de prácticas tradicionales, como forma de resistencia frente al sistema económico actual, marcado por sus prácticas extractivistas e individualistas. Muchos de sus proyectos son un esfuerzo por reivindicar la necesidad de recuperar lo colectivo en el arte y, desde allí, poder tejer mejores prácticas comunitarias. 


Respecto a la obra presentada en la Bienal Morales cuenta: “Las Mojigangas son rituales que anteceden a la práctica ancestral del trueque, mediante la cual se intercambian alimentos entre tierras altas y tierras bajas, como forma de prevenir períodos de escasez o como acto de solidaridad. Esta actividad continúa durante la celebración del Año Nuevo Misak y la llegada de los difuntos, nuestros mayores. Por eso se cocina todo lo que se obtiene en el trueque: se preparan frituras y bebidas —plátanos, carne, papas, rosquillas, bizcochos, tortas, chicha y chirrincho— y se organiza en la cocina o el salón de la casa. También se reza una oración cristiana como forma de invitación a la mesa y de agradecimiento a nuestros mayores. Dentro de nuestra tradición, las Mojigangas son hombres disfrazados que, durante el ritual, representan personajes diversos cambiando su voz para interpretarlos: el abuelo, el bebé, el matrimonio, el diablo, entre otros. Durante la ceremonia no se habla español, solo se usa el Nam Trik. Cada participante debe caracterizar su personaje con una exageración que no corresponde a la vida cotidiana Misak. Por eso tomé uno de estos personajes, ‘la máscara de La Señorita’, para encarnarlo. Ella representa a la mujer mestiza: una figura que no trabaja, sin tradición, vaga. A través de esta figura busco reflexionar sobre los estereotipos y cuestionar cómo se construyen las imágenes en torno a lo femenino desde una mirada cruzada por lo indígena y lo mestizo.”