Leandro Erlich
(Buenos Aires, Argentina, 1973)
Artista argentino (1973) cuya obra se sitúa en la intersección entre arte, arquitectura e ilusión óptica, desafiando nuestra relación con los espacios cotidianos y la percepción de lo real. A través de instalaciones inmersivas e interactivas —como la emblemática Swimming Pool, donde los visitantes parecen caminar bajo el agua, o La democracia del símbolo, que trasladó la punta del Obelisco de Buenos Aires al museo—, Erlich crea escenarios que desorientan, invitan al juego y provocan reflexión. Su trabajo transforma lo común en algo extraordinario, utilizando espejos, reflejos, falsas perspectivas y estructuras arquitectónicas alteradas para poner en cuestión la estabilidad de lo que vemos. Ha representado a Argentina en la Bienal de Venecia (2001) y ha expuesto en instituciones como el Mori Art Museum de Tokio, el Centre Pompidou, el Museo Reina Sofía y el Pérez Art Museum de Miami. Reconocido por su capacidad de conectar con públicos diversos sin perder complejidad conceptual, su obra plantea que la percepción es siempre una construcción cultural, frágil y mutable. Su propuesta artística gira en torno a la creación de ficciones visuales que alteran lo familiar y abren espacios de duda, invitando al espectador a reconsiderar la realidad desde una perspectiva lúdica y crítica.
Pulled by the Roots (Arrancado de raíz), 2025
Materiales mixtos
Intervención en Plaza de Lourdes
Leandro Erlich es un artista reconocido internacionalmente, cuyas obras han sido exhibidas en los principales museos y ciudades del mundo. Su trayectoria incluye numerosas intervenciones en el espacio público. Pulled by the Roots ha sido presentada en otros contextos, pero esta versión de la obra fue diseñada especialmente para BOG25, tras su primera visita a Bogotá en 2025.
La obra aborda uno de los grandes imaginarios asociados a la idea de “felicidad”: la ilusión de tener una casa propia. En esta instalación, el espectador se enfrenta a una paradoja: la casa está suspendida en el aire, arrancada de raíz, sostenida indefinidamente por una grúa. No solo eso: la vivienda conserva la arquitectura de barrios tradicionales que han ido desapareciendo para dar paso a edificios de apartamentos. Esta imagen se impone sobre un fondo emblemático de Bogotá, una catedral gótica y los cerros orientales —dos referencias profundamente bogotanas que evocan una ciudad que se resiste al paso del tiempo.
En Colombia, tener una casa propia no solo es un sueño, es también un acto de resistencia. Miles de personas han tenido que abandonar sus tierras, pertenencias y familias para huir de la violencia o de la falta de oportunidades. Esta casa en el aire se convierte en una metáfora de una ciudad que recibe a miles de personas al año que llegan con la esperanza de sembrar raíces y construir un futuro estable.