Leonel Vásquez
(Sibaté, Colombia, 1981)
El sonido como material plástico ha sido el eje de la obra de Leonel Vásquez, artista nacido en Colombia en 1981. Su trabajo se enfoca en la escucha como un acto político y estético, desarrollando instalaciones y esculturas sonoras que exploran la memoria, el territorio y la vibración en espacios naturales y urbanos. A lo largo de su trayectoria, Vásquez ha creado piezas que reflexionan sobre la memoria sonora en contextos de conflicto armado, el canto como práctica de resistencia y la relación entre el agua y la escucha. Su obra ha sido presentada en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), el Museo de Arte Miguel Urrutia (MAMU), el Museo Nacional de Colombia y el Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM). Uno de sus proyectos más importantes es Templo del agua: Río Bogotá, una instalación sonora que captura las voces de diversas ubicaciones de la cuenca del río Bogotá, explorando la conexión entre el sonido y el entorno hídrico. También ha participado en el XI Festival Tsonami de Arte Sonoro en Chile y la Bienal OpenArt en Suecia, consolidando su investigación sobre la interacción entre sonido, espacio y memoria.
Cuna de Humedales, 2025
Arquitectura sonora. Estructura en madera, sistema de amplificación subacuática y acústica, grabaciones de campo
Intervención en Parque de los Novios
Con el apoyo de Casa Hoffmann.
La obra de Leonel Vázquez se ha construido a partir de la exploración del sonido, que él mismo define como: “una sustancia sutil, transparente, sin forma y, a la vez, una fuerza vibrátil y dúctil que me ha permitido moldear la experiencia del cuerpo y el espacio dentro de un flujo de intensidades temporales y afectivas”. En sus esculturas e instalaciones, el sonido actúa tanto como componente material como flujo temporal.
Para BOG25 presentará por primera vez en Bogotá una pieza de espacio público que retoma un proyecto realizado en Suecia en 2017. Se trata de Cuna de humedales, una instalación arquitectónica de carácter temporal concebida para el lago del Parque de los Novios. La obra explora la memoria ancestral latente en este cuerpo de agua, recordando el ecosistema que fue la Sabana de Bogotá y los modos de habitar el territorio en relación con la naturaleza, ahora soterrados por la transformación urbana. El artista afirma que la pieza “propone un proceso de restauración subacuática que, a su vez, es sónica y poética. Sonar y escuchar la vida subacuática no solo ayuda a restaurar la existencia de otros seres: también nos transforma a nosotros”.
Este proyecto se articula con el eje conceptual Esoterismo Ambiental por su interés en los procesos de sanación, y con el eje Tierra fría por su revisión crítica del ecosistema de la Sabana.