Naomi Rincón-Gallardo
(Carolina del Norte, USA, 1979)
Vive y trabaja entre Ciudad de México y Oaxaca. Es doctora por la Academia de Bellas Artes de Viena (PhD in Practice Program). Desde una perspectiva feminista descolonial y cuir, su trabajo audiovisual fabrica narrativas de deseo y disidencia frente a procesos contemporáneos de despojo y violencia heteropatriarcal en contextos neo-coloniales. La artista integra en su práctica mítico-política sus intereses por la ficción especulativa, los videos musicales, los juegos teatrales, las fiestas vernáculas, y la elaboración manual de utilería y atuendos.
Entre sus exposiciones y proyecciones performativas más recientes están: Trilogía Tzitzimime, La Casa Encendida, Madrid (2023), 59 Muestra Internacional de Arte de la Bienal de Venecia (2022), 34 Bienal de São Paulo (2021), Trilogía de Cuevas (exposición individual), Museo de Arte Contemporáneo, Oaxaca (2020), May your thunder break the sky (exposición individual), Kunstraum Innsbruck, 11 Bienal de Berlín (2020), Sangre Pesada (exposición individual), Museo Experimental El Eco, Ciudad de México (2019), Resiliencia Tlacuache (exposición individual), Parallel, Oaxaca (2019), Stone Telling (exposición colectiva), Kunstraum Niederösterreich, Viena (2019), En cuatro patas (proyección performativa), Pacific Standard Time: LA/LA, The Broad Museum, Los Ángeles (2018), Prometheus. Four Artists from Mexico Revisit Orozco (exposición colectiva), Pomona College Museum of Art, Los Ángeles (2018) Bienal FEMSA, We have Never been Contemporary, Zacatecas (2018), The Formaldehyde Trip (proyección performativa), Performance in Progress. SFMOMA, San Francisco (2017). Odarodle, An imaginary their_story of naturepeoples, 1535-2017 (exposición colectiva), Schwules Museum, Berlín (2017) y la realizada en la Bienal de Nicaragua, Managua (2016)
Soneto de Alimañas, 2022
Video HD. 3 cascos de rana, cartón, luces LED, plástico y basura electrónica
Naomi Rincón-Gallardo desarrolla su obra desde una perspectiva feminista, decolonial y cuir, articulando narrativas audiovisuales que expresan deseo y disidencia frente a los procesos contemporáneos de despojo y violencia heteropatriarcal en contextos neocoloniales. Su trabajo da forma a ficciones alimentadas por nuevas mitologías surrealistas de la insubordinación, con el propósito de denunciar problemáticas ambientales, sociales y culturales. Alejándose de los estereotipos sobre el bien y el mal, la artista reivindica lo abyecto y trabaja con materialidades como la basura y el reciclaje, transformándolas en seres imaginarios que, desde la marginalidad, cuestionan las nociones tradicionales de belleza a partir de lo siniestro, sin asco. En su práctica mítico-política confluyen el humor, el cinismo y la ficción especulativa, con los que "bastardiza" relatos ancestrales muchas veces romantizados desde el exotismo. A través de universos absurdos, videos musicales, juegos teatrales, fiestas vernáculas y una producción manual de utilería y vestuario, Naomi actualiza —desde una mirada punk— las epistemologías populares de México.
En palabras de la artista: “En Soneto de alimañas, criaturas indeseables y deseantes, relacionadas con el inframundo mesoamericano, intentan sintonizarse entre ellas y con los muertos en una especie de solidaridad interespecie subalterna en medio del cataclismo planetario. Las alimañas son animales inespecíficos asociados con aspectos negativos, que causan daño o destrucción. Las criaturas de Soneto de Alimañas encuentran formas de reexistencia desde un paisaje dañado: una murciélaga-locutora transmite frecuencias radiofónicas de ultratumba provenientes de un bulto mortuorio/radio; ranas/niñes/cyborg intoxicadas se han adaptado a la toxicidad y demandan más dosis de cianuro; una alacrán torcida de mal agüero, precursora de la mortificación, defiende el derecho al contagio; una serpiente muda de piel anunciando el cambio de ciclo; una lagarto telúrica devora lo que encuentra a su paso; y una brigada de brazos insiste en levantarse de la tierra.”