Federico Ovalles
(Caracas, Venezuela, 1972)
Nació en Caracas en 1972. Estudió dibujo, pintura y escultura en la Escuela de Artes Cristóbala Rojas y en el Instituto de Artes Visuales Armando Reverón (IUESAPAR). En 1996 se radicó en Londres y realizó estudios de dibujo y pintura en el Westminster College, videoarte en el Camberwell School of Art, arte y computación en el Tower Hamlet College, y grabado en el London College of Printing. Según ha declarado el propio artista, los ejes principales de su observación y exploración son la arquitectura, la geometría, el abstraccionismo y el constructivismo histórico, abordándolo más allá de la tradición, a través de la inmediatez, la provisionalidad, el ordenamiento espontáneo y la precariedad constructiva que tanto marcan la realidad actual de América Latina. Ovalles contrapone materiales disímiles para crear piezas de ensamblaje e instalaciones que referencian lo arquitectónico de manera frágil o provisional, construyendo geometrías sobre tejidos o fibras naturales y con materiales encontrados en la ciudad.
Estudio artesanal sobre una deconstrucción moderna, 2025
Tejidos naturales, cestería, malla plástica
La obra de Federico Ovalles se sitúa en la intersección entre materia, memoria y territorio. A través de sus objetos e instalaciones, Ovalles explora procesos de transformación y precariedad en contextos urbanos y sociales. Su práctica incorpora materiales de construcción y elementos reciclados —bloques, láminas, mallas, fragmentos encontrados— que remiten a la arquitectura popular, el tránsito, el desarraigo y la posibilidad de reconstrucción. Con estos elementos, crea dispositivos poéticos y críticos que reflexionan sobre el habitar, el cuerpo colectivo y la fragilidad de las estructuras que nos sostienen.
Estudio artesanal para una deconstrucción moderna, obra comisionada por BOG25, consiste en un enorme tejido realizado con cestas compradas en mercados públicos. “La cestería nos remite a un origen simbólico, a un lugar donde ciertas tradiciones aún persisten y nos hablan de lo que fuimos. Cuando encuentro una cesta de fibras naturales deteriorada, tirada sobre el cemento gris de la ciudad —incapaz de descomponerse como lo haría en su entorno natural—, me enfrento a una imagen potente del conflicto: el ciclo vital de la materia interrumpido por el progreso urbano. Es en esa tensión donde nace este proyecto. Este trabajo propone una reflexión formal y material: maximizar los tejidos naturales de la cestería a materiales sobre el concreto y así dejar en evidencia la oposición binaria, el contraste entre dos tipos de mundos que aún coexisten en pugna. Busco explorar cómo esa “ruralidad persistente” se filtra dentro de lo urbano, del concreto y de lo civilizado. Así como en los bordes periféricos de muchas ciudades latinoamericanas conviven sin límites claros estos dos mundos —el rural y el urbanizado—.
Estudio artesanal para una deconstrucción moderna es, en última instancia, una forma de pensar con las manos y sentir con los materiales; de contemplar desde el respeto por el territorio y sus habitantes, y de proponer nuevas formas de narrar nuestra compleja relación con la modernidad.”