Kevin Simón Mancera
(Bogotá, Colombia, 1982)
Nació en Bogotá en 1982. A lo largo de su carrera ha construido un extenso cuerpo de imágenes ricas en matices interpretativos y situaciones absurdas. Sus dibujos parten de ejercicios íntimos de observación de la realidad circundante, inspirados en lo cotidiano y en escenas que evocan sentimientos de desarraigo, soledad, fracaso y conflicto. La complejidad psicológica del ser humano y las pequeñas tragedias del día a día dan forma a un universo visual cargado de sensibilidad y humor.
Su obra ha sido expuesta en ciudades como Stuttgart, Ámsterdam, São Paulo y Nueva York, y forma parte de las colecciones del Banco de la República de Colombia y del Museo Albertina en Viena. Está representado por la Galería Nueveochenta en Bogotá, Colombia; Galerie Sturm & Schober en Viena, Austria; y Galerie Michael Sturm en Stuttgart, Alemania. Actualmente vive y trabaja en Ámsterdam.
Un camino lleno de Espinos, 2025
Lápiz y gouache sobre papel
Utilizando principalmente el dibujo como medio de expresión, Kevin Mancera ha construido una poderosa crónica de su cotidianidad y de su tránsito por el mundo. Muchos de estos dibujos han sido recopilados en publicaciones que condensan sus investigaciones visuales y emocionales. A lo largo de su obra, ha explorado temas y sentimientos como el odio (100 cosas que odio, 2007), la negatividad (Lista negra, 2008), el fracaso (Sobre el fracaso, 2010) y la felicidad (La felicidad, 2012). Para esta última serie, emprendió un viaje por América Latina —de México a Argentina— rastreando en el mapa lugares que llevaban el nombre “Felicidad”.
En BOG25, Mancera retoma esta idea, pero centrada exclusivamente en Bogotá: “Me dediqué a recorrer Bogotá. Afortunadamente, he vivido en 12 barrios distintos, distribuidos en varias localidades, lo cual me permitió tener múltiples puntos de partida y, al mismo tiempo, comprender la complejidad y las dificultades de la ciudad. Me propuse encontrar lugares con nombres cargados de significado y, en este proceso, conformé dos grupos: por un lado, aquellos que evocan, de alguna forma, la idea de felicidad: Nuevo Horizonte, Campo Alegre, El Paraíso, El Lucero, El Retiro, La Paz, El Encanto, El Refugio, La Gloria, El Porvenir, La Suerte, Delicias, Tierra Buena, La Serena, La Fortuna, entre muchos otros; la lista es extensa. Y por otro lado, barrios cuyos nombres, igualmente poéticos, contribuyeron a dar forma al proyecto: La Estrellita, La Cita, El Rocío, El Oasis, El Retazo, Los Cristales, Matatigres, El Reflejo, etc.”