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Andrés Patiño Garzón
Curaduria
Convocatoria Arte Popular

Andrés Patiño Garzón

Soy Andrés Patiño. Coleccionista, entusiasta de la cultura pop y de la cultura digital. Magíster en Estética e Historia del Arte de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano y Especialista en Fotografía de la Universidad Nacional. Autor de Memorabilia: Historia del Coleccionismo Pop en Colombia.

Mi obra Quimera (Mis Tecno-Electro Monigotes) hace referencia a aquellos objetos que nos aventuramos a construir en nuestra infancia, etapa en la que ponemos en diálogo distintas piezas, para crear seres-juguetes fabulosos que nos abstraen por largos momentos y nos dotan de “felicidad” de manera inconsciente, natural y espontánea. La felicidad está en el color, en la excentricidad, y en la espectacularidad porque nos producen sensaciones físicas inmediatas. 

Al ser coleccionista, recupero desechos tecnológicos (módem, discman, Mp3, teléfono, mouse, cámara, laser-disc y juguetes electromecánicos) de distintos lugares de la ciudad como bodegas, chatarrerías y mercados de pulgas y les doy una segunda oportunidad, interviniéndolos con bisutería y elementos electrónicos que los dotan de brillo, color, protagonismo, optimismo y extravagancia, ocultando su deterioro original, con el principio del filtro. De este modo los objetos aquí ensamblados (tecno-electro monigotes) sufren una transformación de elementos prácticos a objetos simbólicos. En esta intervención resaltan imágenes de la cultura pop y de la cultura digital como los cursores y los emojis, puesto que son elementos que en la actualidad, nos conceden el poder de otorgar y despojar de felicidad con un simple “click”.

 

Quimera Bogotana (Tecno-electro monigotes)
Ensamblaje de dispositivos tecnológicos recuperados (teléfono, discman, Mp3, modem, mouse, laser disc, juguete, calculadora) e intervención con bisutería y elementos de la electrónica.

La obra evoca los juegos de la infancia, cuando con piezas dispares imaginábamos criaturas fantásticas que nos regalaban una felicidad espontánea. Hoy, ese gesto lúdico se reactiva a través de la recolección de desechos tecnológicos en bodegas, chatarrerías y mercados de pulgas. Estos fragmentos, intervenidos con bisutería y elementos electrónicos, se convierten en tecno-electro monigotes: 3objetos que irradian brillo, color y extravagancia, ocultando las huellas de su desgaste original. La transformación revela un tránsito de lo práctico a lo simbólico, donde lo descartado renace como signo cultural. En sus superficies se inscriben referentes de la cultura pop y digital —cursores, emojis—, íconos contemporáneos capaces de conferir o negar felicidad con la inmediatez de un “click”.