Iván Mateo Sánchez Contreras
Mi trabajo como pintor, constituye una búsqueda profunda de la memoria, como una experiencia atravesada por el cuerpo y el espacio, que tiene como punto de partida, el trabajo con archivo fotográfico, familiar y encontrado. Los problemas de la pintura tienen lugar en la mirada, como artesanía y dispositivo, que utilizo para construir imágenes que habitan en una tensión, entre el pasado y el presente. En esa tensión, la observación se convierte en una metodología de investigación que cuestiona lo que se encuentra más allá de los bordes de la fotografía. Me interesa entender cómo la pintura se transforma en una arqueología de las imágenes, que escarba en territorios y materialidades profundamente emocionales.
Intento que mi pintura sea un oficio de largo aliento, que insiste en el peso de la mirada y en el relato que esta provoca.
Retratos Inesperados
Óleo sobre madera
En Retratos Inesperados, la pintura habita un territorio de tensión: lo retratable se desborda y se expande en cada pliegue del lienzo. La obra parte de una mirada atenta, que capta una realidad aparente en el tiempo para luego transformarla, situando el retrato no solo como rostro sino como escena, como espacio en sí mismo. Las imágenes provenientes del álbum familiar se convierten en umbral y símbolo de iniciación: detonantes que invitan a explorar aquello que se encuentra más allá de ellas y que la pintura, en su propio proceso, va develando.