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Mónica Mayer
Curaduria
CDMX

Mónica Mayer

(Ciudad de México, 1954)

Soy tan, pero tan vieja..., 2025
Base de acrílico e impresión en vinilo autoadhesivo e impresion en papel bond de 90gm.
10 habladores de 150 x 90 cm e impresos de 14 cm  x 10.5 cm en papel bond.
En Colaboración con Brenda Hernández Novoa

Monica Mayer es una reconocida artista visual cuya trayectoria de más de cuatro décadas se ha dedicado al arte conceptual y al performance. Pionera del arte feminista en América Latina y de la gráfica digital en México, ha desarrollado un enfoque integral en el que considera parte esencial de su práctica no solo los performances, dibujos e intervenciones, sino también la escritura, la docencia, la labor de archivo y la participación activa en la comunidad.

Fue cofundadora de Polvo de Gallina Negra, el primer grupo de arte feminista en México, y en 1989, junto con Víctor Lerma, lanzó el proyecto Pinto mi Raya. Entre sus publicaciones destacan Rosa Chillante: mujeres y performance en México (2004) e Intimidades... o no. Arte, vida y feminismo (2021), que reúne cuatro décadas de sus textos. En 2021 recibió la Medalla Bellas Artes otorgada por el INBAL y actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

En BOG25, Mayer nos presenta la instalación Soy tan, pero tan vieja..., al igual que otros proyectos artísticos de Mónica Mayer, es una pieza de larga duración con múltiples reactivaciones.

El proyecto inició en 2018, cuando la artista fue invitada a realizar un performance sobre la vejez, un tema que, a sus 64 años, aún no había explorado. Mayer comenzó compartiendo en Facebook frases personales sobre la vejez desde el cuerpo, la experiencia, la historia y el contexto social. Las respuestas llegaron pronto y el diálogo continúa hasta hoy.

Además del performance, Soy tan, pero tan vieja... ha adoptado diversos formatos: una página en Instagram con cerca de 900 frases escritas hasta la fecha; una instalación efímera en la que el público puede llevarse las frases hasta que desaparecen; y presentaciones como la actual, conformada por frases seleccionadas para cada contexto e impresas sobre acrílico. En esta ocasión, por primera vez, se incluye también un espacio participativo para el público.

Como en otras obras de Mayer, sabemos cuándo empezó, pero no cuándo —ni cómo— terminará.